Celebrando Navidad 2011, los primos mantienen la tradición.

January 21st, 2012

Los dejo con algunas fotos de la reunión que hizo la familia para celebrar navidad. Presentes el tio Roberto (Tito), Amalia (Fula) y también Daniel, quien llego en vuelo especial (non stop) desde Changuinola. Me dicen que la macarronada (receta de la nonna Rita) estuvo muy buena, de la cual pueden ver una foto más abajo. No recuerdo el nombre de todos, la familia se hace más grande y mi memoria más pequeña.

Andrés, Roberto, Fernando, Giovanni.

Marcél, Daniel, Fernando, Roberto.

En esta entre otros, Amalia, Marcél, Fernando, Gini.

En esta otra Chachi, Diva.

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Puertos de Italia, Napoli 1923 y Porto Riva

January 12th, 2012

Dos postales originales que tuve la suerte de conseguir, las comparto con ustedes y espero les guste. La primera esta identificada como el puerto mercantil de Napoli (Napoli – Porto Mercantile) y esta sellada en la parte posterior: Palermo, Distribuzione 01-05- 23

Esta otra, tambien original, esta identificada como “Riva – Motivo del Porto” No se si hace referencia  a Riva di Traiano, en la costa del mar Tirreno, o al puerto de Riva (Riva di Garda) al norte del lago di Garda (Region del Trento, alto Adige). Por las montañas al fondo, creo se refiere a Riva, en el lago di Garda.  No tiene fecha, pero por el tipo de embarcación y similitud de la carga, creo es contemporanea con la foto del puerto de Napoli. Puertos que si bien sirvieron para el transporte de mercancía durante siglos, fueron el punto de partida para muchos italianos, el último contacto físico con Italia, el último recuerdo antes de abandonar Italia,  en muchos casos, para siempre.  Mi puo scrivere in italiano.

Hermanos Silvestri, década del 40, debió ser horrible.

December 26th, 2011

En esta foto aparece Fiorentina y Roberto Silvestri, tomada en la década del 40. Fiorentina con el traje de pollera, Roberto de payaso. Me imagino debió ser una experiencia horrible pues  como se puede ver en la foto, ninguno de los dos se ve muy alegre.

Esta foto fue tomada en Febrero de 1963 en el balcón de la casa.  Parece ser que la costumbre se pasa de generación en generación, esa de vestir a los hijos con lo que a los padres se les viene en gana. En esta aparezco yo, el autor de estas páginas vestido de montuno, como pueden ver con los ojos cerrados.  Me imagino que en algún estado de trance que me pusiera a kilometros del balcón de la casa, en un escape imaginario, en un viaje sin retorno para no tener que presenciar semejante verguenza. Y no se porque, pero me parece que las escobas fueron puestas en el balcón como medida de presión.  Definitivamente fue horrible, fue horrible. Puo scrivere in italiano.

El tiempo y el afán por la vida.

December 26th, 2011

Soy un convencido que tanto el paso del tiempo, así como  el apuro por recorrer la vida, hace que  muchas cosas queden en el olvido; los juegos de infancia, las sonrisas compartidas, la alegría de los cumpleaños. Entonces, de manera consciente o inconsciente, se pone distancia y en muchos casos se rompen los lazos de sangre. Así, el tiempo, ese maldito tiempo y el afán de recorrer la vida, nos convierte en extraños, en desconocidos, en un lejano recuerdo que no despierta ningún interés; en lágrimas que aunque recorren el mismo rostro, llevan el sabor a sal de mares diferentes.

Feliz Navidad 2011, Buon Natale a Tutti

December 13th, 2011

Navidad, noche mágica donde la tierra se detiene para adorar al Rey de Reyes; noche santa regalo de Dios. Noche donde la soledad del tiempo se hace eterna, donde el silencio se convierte en el oro más preciado, la luz de una vela encendida en vida y el olor del incienso de mirra, en la sangre que corre por las venas del hombre.

Feliz Navidad a todos. Buon Natale a Tutti. Puo scrivere in italiano.

No se porque, pero esta visita al “mall” fue diferente, una de mis pocas visitas, pues soy un convencido que en Estados Unidos cuando se visita un centro comercial se han visto todos. Desde el segundo piso y protegido por el barandal, se veía la parte de abajo repleta de personas cargando cartuchos con toda clase de compras. En el centro un enorme árbol de navidad con regalos, gigantescos adornos, un trineo tamaño real y por supuesto Santa. A un lado una larga fila, can tal vez cien personas todos en línea entre los que se podían ver ansiosos e inquietos niños, así como cansados pero entusiasmados padres en espera de sentarse, entregar cartas y por supuesto, la obligada foto con Santa.

Pero me llamó la atención algo, Santa estaba sentado y delante de él una enorme área muy bien definida y protegida por agentes de seguridad del mall. La seguridad, estoy seguro, no era por si alguien pretendía secuestrar al señor, sino para evitar que algún niño se aproximara sin que antes los padres pagaran en la caja registradora por la foto. La verdad que al asunto me llamó la atención; Santa solitario en la silla, la enorme fila, y los de seguridad como fuerza de contención. Una vez dada la orden por el seguridad, el padre o la madre se acercaban a la registradora donde la encargada enseñaba las opciones, y como lo importante es hacer al niño feliz, el “tarjetazo” no se hacía esperar. Sólo entonces, les era permitido a los niños pasar a ver a Santa, sólo entonces.

La verdad sentí tristeza del espectáculo; pero esto es la navidad, un gran circo comercial, una gran fiesta capitalista. Había presenciado en toda su sencillez o complejidad, ese macabro y tenebroso monstruo del capitalismo en acción. Nada es gratis, todo tiene un precio, incluso Santa. Al final de ese día, el jefe de Santa sería mas rico, Santa un instrumento de esta riqueza, los padres de la criatura estarían más endeudados dependiendo de la cantidad de fotos que la cajera logró empujarles y los niños, con una foto que en cuestión de días no les despertaría ningún interés y pasaría, igual que los juguetes, al olvido. ¿Y el Niño Dios? Bien gracias. ¿Y la estrella de Belén? Bien gracias. ¿Y los pastorcitos colocados en el nacimiento? Bien gracias. ¿Y el amor de María por el hijo que en la plenitud de la vida moriría crucificado? Bien gracias.

No se, pero ese día, la furia del capitalismo me golpeó, me molestó; la comercialización de este personaje “Santa” daba frutos. Un instrumento para hacer a alguien más rico, a unos padres más pobres y a niños verdaderos sonámbulos en espera de fantásticos juguetes. ¿Y la verdadera razón de la navidad? Perdida, robada, sepultada por fajos de dólares dentro de la registradora, olvidada y crucificada, una vez más.