¡Bienvenido a Panamá! Esta es mi teoría ¿Tiene usted otra?

Los batallones de la dignidad, entiendase "pueblo al poder" entrenados y armados por la dictadura militar para agredir a la oposición y a la ciudadania.

Los batallones de la dignidad, entiendase “pueblo al poder” entrenados y armados por la dictadura militar para agredir a la oposición y a la ciudadania.

Para mi, toda experiencia que me permita entrar en contacto real con aspectos relacionados con cambios sociales, educación y políticos es buena. Por muy traumática y decepcionante que sea. Sirve para confirmar y reafirmar lo que desde hace ya un tiempo vengo diciendo: que de no hacer algo urgente a nivel de sociedad, familia, educación y gobierno, este país, va rumbo al despeñadero. ¡Y cuidado! Si es que ya no estamos metidos hasta el cuello en un gran problema.

¿Cómo salir de este descalabro social, educativo, de valores, de mediocridad, corrupción, de poco importa? Conversando sobre el tema con un amigo proveniente de un país europeo, sin pelos en la lengua me dijo: “si se tratara de un tangible, de un cuerpo que camina, de un mortal, yo, con tal de deshacernos del problema y evitar el contagio y propagación, como si fuera ésta la peste que arrodilló a Europa hace unos siglos atrás, propondría y gritaría ¡Paredon! Pero para no herir sensibilidades, escuchar a hipócritas ni lidiar con lagrimas de cocodrilo, sometería el asunto a la eutanasia más rápida que exista en el mercado”. No me sorprendió la respuesta, es sencillamente la manera como en algunas culturas, se da solución a las cosas: a grandes problemas, drásticas soluciones.

Hay algo cierto y es que todos somos parte de un conglomerado o colectividad, de un entorno social, de una cultura compartida con sus bendiciones y maldiciones. Y hay algo todavía más cierto, que todos somos culpables, por acción u omisión, del miasma social, político, cultural, educativo, entre otros, que nos rodea. Ni que decir de la falta de respeto para con los discapacitados, no sólo a nivel de gobierno, sino a nivel de ciudadanía. Este es un país en donde el discapacitado es tratado como un ciudadano de segunda, un estorbo, una burla. A este respecto, sólo puedo añadir dos palabras: verguenza de país.

En cuanto al estado de la educación nacional, sobre todo la pública, si tuviera que utilizar una palabra, diría: desastroza. Si tuviera que utilizar dos palabras: desastroza y horrorosa. Si le sumamos el componente social con el que se vive en Panamá, añadiría a lo ya escrito, la palabra catastrófica. Esto tomando en consideración que el estudiante, es reflejo de lo que ve y aprende en su casa y comunidad.

¿Qué diferencia hay entre las dos situaciones que siguen? Mientras un profesor escribe nombres y pronombres en el idioma inglés en una pizarra, un estudiante de segundo año le grita: “¿Y todo eso para qué? ¿De qué me sirve eso a mí? ¿Para qué perdemos el tiempo en eso? O la siguiente situación en donde un estudiante graduado de una universidad, encorbatado y según él salido del trabajo, acude a buscar unos créditos y estos por alguna razón no estan listos. Entonces se dirige a la joven, cuyo trabajo es sólo entregar los créditos procesados, con la siguiente grocería y gritos: ¡tu que vas a hacer para que esos créditos aparezcan! ¡tu te crees que yo tengo tiempo para perder! Yo quiero esos créditos aquí mañana porque sino vas a estar en vaina conmigo. ¿Me entendistes? ¡Me entendistes!

Si analizamos el desastre social y educativo que hay en este país, yo diría no hay ninguna diferencia entre las dos situaciones. En la primera, estamos ante un crio malcriado, grocero e irrespetuoso, porque en el salón de clases ya no manda ni se respeta al docente, ahora manda el chiquillo apoyado por el mojigato* del padre y la madre. En el segundo, estamos ante el mismo crio, igual de malcriado, grocero e irrespetuoso.Ya no con el apoyo de los padres, pues ahora, ya grandecito, la lección esta aprendida y el mojigato* es él. *Sientase libre de reemplazar la palabra mojigato por cualquiera otra que usted crea pertinente.

Así pues, para tratar de explicar el desastre que tenemos, me voy a aventurar en una teoría que puede que esté equivovada, y en este punto, tan grave es el asunto, que cualquier teoría es buena.

Hace casi 47 años en este país se dio un golpe militar, el mismo para mí, un golpe bajo al sistema democrático que reinaba en el país. El actuar del presidente, que había sido electo gracias a esa democracía, le dio miedo a un grupejo de militares de papelillo, o en el lenguaje criollo y vernacular del panameño, les dio culillo.

Y sumado al hecho de que estos “militares” querían un país para saquearlo y hacerse ricos, se fueron por el golpe. Sin olvidar que el golpe, tuvo el visto bueno del “tio Sam” ya que el presidente electo, Arnulfo Arias Madrid, no era del agrado de ellos. Cuando aprenderan estos gringos.

Entonces, comenzaron las frases celebres para ganarse al pueblo, ese que se compraba y se vendía por dos reales, una caja de cerveza o una botella de ron. Hoy día es lo mismo, sólo que el “pueblo” es más exigente, ahora negocia igual pero pide refrigeradoras, estufas, aires acondicionados, bloques y sacos de cemento, y por supuestos los tan esperados puestos políticos, siendo los más codiciados embajadas y consulados. Que sedes diplomaticas abundan y familiares, amigos, copartidarios e ineptos para dejar al país en ridículo, mucho más.

Entre estas frases: “quien da cariño recibe cariño” “lo que quiero para mis hijos lo quiero para mi pueblo” “diganme lo malo que lo bueno ya lo se”. Frases que cuando eran pronunciadas por el “lider máximo” causaban una eufória diarréica entre aquellos que lo alababan. Y de esta verborrea de frases, se mercadeó el llamado “el pueblo al poder”.

Conversando con una colega los otros días, quien lleva una década de vivir en Panamá, me decía que notaba que aquí, el llamado “pueblo” era muy dependiente del gobierno. Le di las gracias por usar el término “dependiente del gobierno” porque yo no tendría ningún problema en llamarlo parásito del gobierno. Pero para que un pueblo sea parásito, debe haber un gobierno que lo permita.

Y es aquí, en donde me aventuro un poco, a darle respuesta al porqué del desastre y la catástrofe social, educativa, de valores y de TODO que tenemos. Para que este proyecto de “el pueblo al poder” creciera, se necesitaban de dos cosas. De un extenso mercadeo y tener un cuerpo biológico, esta última, característica importante de todo parásito. En el caso que nos ocupa, un cuerpo biológico social que se prestara para esto y en el caso nuestro, por las razones o circunstancias del momento, fue muy fácil consegirlo.

Este plan o proyecto de “el pueblo al poder” no fue una propuesta al azar. No fue un plan producto de una borrachera de cantina de los civiles serviles que tenían los militares. ¡O tal vez si!  Ni fue una idea susurrada al oido a algún militar por una bella dama en un burdel citadino. ¡O tal vez si! Y cuando de civiles serviles hablamos, no se por qué me viene a la mente algunos nombres y apellidos.

Lo que si sabemos, con seguridad, es que fue un plan concebido con un propósito. Controlar y manipular las fuerzas más populares y numerosas del país para luego utilizarlas como tropa de choque, como alcancia de votos, para llenar manifestaciones y elucubrar toda clase de bajesas de todos ya conocidas. Se crearon batallones de la dignidad, entiendase batallones de ignorantes y maleantes sin oficio ni beneficio, se sumaron sindicatos, transportistas, trabajadores varios, empleados públicos, presidentes títeres y toda una variedad de grupejos de izquierda. Nuevamente, no se por qué, me viene a la mente la quema intencional de la Mansión Dante, propiedad de Roberto Einsemann, en donde los “bomberos” no tenían cuando llegar y cuando finalmente lo hicieron, se limitaron a ¡observar!

Con el paso del tiempo, en todo país, las sociedades cambian, evolucionan. Y para mi, cambio y evolución deben significar moverse hacia una condición o situación mejor. O por lo menos eso es lo que ocurre en países desarrollados y sociedades educadas y civilizadas.

Luego de la caida de la dictadura y de varios gobiernos en el poder, muchas cosas han cambiado, han evolucionado, pero no necesariamenre para bien. Ya no se habla de “el pueblo al poder” más sin embargo la planilla gubernamental a crecido, el parasitismo no sólo ha ido en aumento sino que es todo un arte y profesión, el país se ahoga en una clase social cada día más vaga, más poco importa, más mediocre, más improductiva, más violenta, más vulgar, más parásita, más ignorante y si, más maleante.

Lo que tenemos hoy día, es una generación, me atrevería a decir dos, de un “pueblo” que se aprendió muy bien la lección. Observando y aprendiendo en casa lo que hacían sus padres y abuelos para ganarse la vida y el sustento, ¡nada! En espera de recibirlo todo gratis, sin hacer ningún esfuerzo, esperando la próxima llamada de algún “político” entiendase otro maleante, para armar alguna manifestación o cierre de calle, destrozar la propiedad privada y así cobrar unos dólares.

No debería ser la apiración de todo gobierno, de todo país, ver a su sociedad crecer en aspiraciones, producción, educación, calidad de vida, cada día más auto dependiente? Una población educada, preparada, que resuelva problemas, que aporte al fisco y a la seguridad social? En este país, pareceriera, que hemos hecho todo lo contrario. Hemos apadrinado la vagabundería, la vulgaridad, el robo, la corrupción, el juega vivo y vuelvo a mencionar, la maleantería.

Para muestra, un vistazo a la herencia del “pueblo al poder”

Donde se ha visto que tenemos que pagarle a “dueños” de buses para sacarlos de circulación. Mejor dicho para sacar a estas chatarras de circulación. Por qué no van sus “conductores” a competir en el mercado laboral como lo hacen todos los demás. Para ver que más saben hacer aparte de colisionar y destruir autos, insultar a los pasajeros, hacer regatas y matar gente en las calles. Estos buses, en su gran mayoría, han sido introducidos al país sin pagar impuestos, en negociaciones “políticas” entre los sindicatos, los dueños de los buses y los funcionarios de la oficina que entrega los cupos.

A esto le sumamos las mochilas y computadoras gratis para los estudiantes, no es esto incentivar a los padres a gastarse el dinero en guaro, casinos y lotería, en vez de las cosas que requiere su acudido para asistir a clases? Un programa llamado 100 a los 70, 120 a los 65 o algo parecido, y si bien algunos lo merecen, por qué estas personas no cotizaron al Seguro Social, que hicieron toda su vida, esto es lo que les prometió el “pueblo al poder”. ¿Ser mantenidos eternos de los gobiernos? Mejor dicho, de los que pagan impuestos? Subsidio para embarazadas, ¿por qué no hacen responsable al padre de la criatura? Si no trabaja que quede reclutado “de facto” para hacer trabajo social limpiando calles o recogiendo basura, que mucha falta nos hace. Y su pago, que quede comprometido para mantener a la embarazada y a su hijo. Becas universales o subsidios para estudiantes que tienen indice de ¡tres! Y que control hay para que este dinero vaya al estudiante y no a las sinverguenzuras del padre o la madre.

Comida deshidratada para los estudiantes, algo que no tiene ni pies ni cabeza en este país. Sólo a alguien de la mafia se le pudo ocurrir esto. El país cuenta con 350,000 “ninis” o sea adolescentes que ni estudian ni trabajan, más de 18,000 fracasados y reprobados en el sistema educativo, año 2014  Entre 28,000 y 35,000 para el año 2015  Tenemos 28,000 estudiantes que abandonaron o desertaron durante el período escolar 2014 Hay 40,000 taxis y busitos colegiales que ahogan la capital y San Miguelito, diganme: ¿Cuál es el perfíl de un taxista en este país? Qué produce de beneficio un taxista en este país si cuando paran, si es que les da la gana de parar, te dicen “no voy”. Si aparecen todos los días en los noticieros involucrados en robos, asaltos, balaceras y delitos relacionados con drogas. Muchos manejan en camiseta, chancletas, vidrios ahumados, sin luces de freno ni direccionales, placas y revisados vencidos o brujos.

Cada día hay más vendedores en los semáforos que no producen nada al fisco, aceras invadidas por vendedores de comida y hot dogs. Y ni que decir de ese “pueblo al poder” que se monta en los buses por la puerta trasera sin pagar, y ni se te ocurra decirles algo, TODO el bus los apoya!! En que aporta a un país un vendedor de semáforos, un “palanca”, un “bien cuidao” ¡En que aporta! Como avanza un país que carga bajo su peso una población parásita, vaga, maleante, vulgar, mal educada, ignorante y poco importa. Como puede progresar un país con un “pueblo” que se levanta cada día a ver que se roba, que consigue gratis, que le quita al que tiene al lado, como burla las leyes, como se burla de lo que es correcto. Como progresa si se levanta cada día con la mentalidad de “carnaval” evento que en nuestro país, a nivel de “pueblo” se práctica con algo muy característico, algo que debe ser aceptado, tolerado y visto por el resto de la ciudadania como aceptable, en todo su esplendor, la vulgaridad. Misma que es patrocinada, alentada y transmitida en “vivo” por los medios televisivos. Como progresa un país que promueve, consciente y tolera como identidad nacional el “juega vivo”.

Y continuamos:

El escandalo criminal de los buses, camiones y trailers con las bocinas y troneras, y la consecuente contaminación con el diesel quemado, la basura que nos ahoga, calles y avenidas sin aceras o con enormes huecos o lodazales, sistemas de aguas servidas desbordadas y que botan porquería durante días, alcantarillas colapsadas llenas de basura, la ciudad y alrededores esta inundada de autos chatarras, los robos y asaltos son incontrolables, entre 140 y 150 anuncios en los clasificados del periódico anunciando servicios de sexo y de “compañia” el 90% por extranjeras y extranjeros ahora con una nueva modalidad, los travesti. Enhorabuena, que para los gustos se hicieron los colores, un buen ejemplo de lo que es oferta y demanda.

Escuelas con estructuras que se caen, maestros que no dan clases sólo cobran, urbanizaciones residenciales invadidas de comercios y negocios, monstruosos edificios de apartamentos construidos en cualquier lado sin ninguna planificación, rios saturados de toda clase de basura (incluyendo pero no limitandose a refrigeradoras, estuvas, colchones, neumáticos, etc) que traen el consecuente desbordamiento de los mismos, puestos de buhonería por toda la ciudad, la invasión de puestos de frutas, legumbres y fritangas por todos lados, acróbatas en los semáforos, todos extranjeros, que al panameño no lo cogen haciendo estas pendejadas, aceras utilizadas por comerciantes para exhibir mercancía o como extensión del negocio o para estacionar autos, una nueva modalidad del panameño que parece que no entiende que las aceras son para que el peatón camine, empleados públicos groceros que están convencidos te estan haciando un favor. Y un órgano legislativo y una corte suprema de justicia que no sólo son una burla, sino un verdadero circo, en fin la lista, sencillamente interminable.

Tenemos edificios nuevos, cintas costeras, barcos con turistas, hoteles con nombres rimbombantes. Yo creo, muy humildemente, que en este país hemos equivocado el rumbo; un país es su gente, su talento, su creatividad, su calidad. Como hemos llegado a este punto, en donde la maleantería y la vulgaridad sobrepasa a la gente que aunque humilde, lleva dentro un grán corazón, a los profesionales y aquellos formados en hogares en donde los valores, la honestidad, el respeto a los adultos y a Dios son primero.

El ciudadano decente de este país es víctima de una realidad, es víctima de la vulgaridad y la maleanteía del “pueblo al poder” De un “pueblo” que sabiendose tal, o sea maleante, se cree con el derecho de demostrarlo, exhibirlo sin ningún descaro. ¿Ejemplo? Un taxista que detiene su “taxi” o para ser más específico, “su arma para delinquir” en la Vía Centenario, se baja, camina a un matorral y orina campantemente sin importar quien pasa. Y es que este asunto de “mear” en público se ha hecho costumbre, en la autopista Arraijan  – Chorrera es un verdadero espectaculo. ¿Ejemplo? Un restaurante en la vía Argentina con terraza abierta y en donde en un televisor se exhibe un partido de futbol entre el Roma y el Barcelona. En el lugar se encuentran clientes, incluidos niños. Pero como en Panamá todo el mundo es fanatico del Barcelona, en cuestion de minutos el lugar se llena de una veintena de “bien cuidaos” vendedores ambulantes, conductores de taxi y demas vagos que se apoderan del lugar, se sientan y se paran donde les da la gana a ver el juego, y como ellos tienen derecho a TODO comienzan a gritar toda clase de vulgaridades cada vez que el Barca hace o no hace algo. Sin importarles que esto es una propiedad privada, un negocio que paga impuestos y que hay niños en el mismo.

¿Ejemplo? Un policia de transito al que le dices que hay dos taxis y dos autos particulares estacionados sobre la acera, obligando a los peatones a caminar en la calle en una vía altamente transitada. En uno de los taxis, el “chofer” dormita la siesta. La respuesta del policia de tránsito de por qué no les pone un boleta, es porque eso es “perder el tiempo” que “esas boletas son de sólo diez dólares y que los “taxeros” no las paga” Puesto en buen panameño, como le pides a un “pueblo” que le ponga una boleta a otro “pueblo” Si ellos se entienden!!!! Todos son producto del mismo ambiente, son como los políticos de nuestro patio, que se insultan, se desprecian y abofetean de día, pero comparten, se revuelcan y saborean la misma cama durante la noche.

Este “pueblo” se cree y esta convencido que son dueños de todo, la ciudad y el país les pertenece, su vulgaridad y maleantería no tiene límite ni reparo. Y el gran problema, hecho igualmente realidad, es que se han convertido en mayoría.

¿Y las autoridades en este país? Pues muy sencillo, igual de vulgares y maleantes, o crecieron como parte de ese “pueblo al poder” o se aprendieron muy bien el arte que los puso y los mantiene en el puesto. Nada les importa, sólo el puesto y el salario, vagos de nacimiento, parásitos de profesión, como cualquier busero o palanca, lo único que en vez de pasar horas detrás de una “bestia” rodante, pasan las horas regurgitando la mediocridad que los mantiene en el puesto.

Tenemos una población incapaz de resolver los problemas que ellos mismos se han creado, en muchos casos por falta de interés o de pereza y pobreza mental. San Miguelito es un desastre, ha crecido sin planificación ni control, Colón no se queda atrás, con lo que hay en ella se podría hacer una tesis doctoral que ilustre lo que es una sociedad que quiere todo regalado, gratis, sin aportar absolutamente nada. Calidonia da asco, llena de cantinas, bares, basura, buhoneros, vagabundos, en su gran mayoría habitantes del submundo de las drogas y el alcohol. Y así como estos tres lugares, muchos, muchos más. Todos a la espera de que el gobierno de turno les resuelva. ¿Y con cuánto aportan estos señores a solucionar “sus” problemas?

Todos son expertos en hablar de “derechos” pero desconocen algo más importante: su deber como ciudadanos en aportar con estudio, trabajo, talento, creatividad, responsabilidad, honestidad, honradez y consciencia ciudadana al desarrollo integral del país.

Lo que la dictadura militar parió como “pueblo al poder” ha dado sus frutos, tenemos hoy día un país lumpenizado, con un pueblo sin consciencia social y con mucho menos consciencia moral. Lo peor de todo es que esta clase social, lumpen, hechó raices tan profundas que hoy día reflejan lo que somos como país. Sólo nos basta mirar a donde ha llegado el desprestigio de nuestro sistema de justicia y al “pueblo” representado en la asamblea nacional, el lumpen en toda su magnitud. Los partidos políticos un verdadero fiasco, verdaderas mafias, prometen el puente donde no hay un rio y el rio para construir un puente donde no se necesita. Los candidatos que representan a “estos” partidos políticos, si bien no lo dicen, pero lo piensan, parecieran comenzar sus discursos de campaña con el famoso “pueblo imbecil…” ¿Para que sirve un partido político en este país? ¿Sustentados en que ideología? ¿En que beneficia al país ésta u otra corriente política representada en un partido político una vez llegados al poder? ¡En Nada! ¡Absolutamente en nada! En este país, Panamá, un partido político es más maleante que el otro, más ladrón que el otro, uno más lumpenizado que el otro. Todos llegan al poder para cumplir una UNICA promesa, llenar sus bolsillos con dólares, cuentas bancarias con más dólares, y amarrar toda clase de negocios que los convierta en millonarios. Cuando llegan al poder, los discursos políticos, las ideologías, las promesas, “la línea” no era más que mentiras, verborrea barata, un cuento paquinesco. No hay un solo partido que piense en función de país, de Estado, de nación, de desarrollo integral real y verdadero. Por el contrario, le dan sentido, razón y significado al concepto de lumpen, entendiendose como tal, un grupo social constituido por individuos que hacen de cierta actividad delictiva su forma de vida. Y es que llegar al poder, amparado en un partido político para beneficiarte personalmente con los fondos y recursos del Estado se llama robo. Y el que roba se llama ladrón, y el que roba y es ladrón va a la carcel. Para los partidos políticos y sus candidatos, lo UNICO que es real, lo UNICO que es cierto una vez llegados al poder, al puesto, es eso que pensaban pero que astutamente no decian: “pueblo imbecil…”

Como país nos hemos deshumanizado no sólo a nivel de “pueblo” sino a nivel de ciudadanía. Somos una sociedad sin respeto a nadie ni a nada, en este país no se vive, se sobrevive imponiendo la ley del “porque me da la gana” y la ley del “a mi que me importa”. Lo peor de todo, es que NO hay autoridad que haga valer los derechos de la gente decente. Salga a la calle y trate de conducir un auto, es la ley de la “selva” el tránsito es un caos, una anarquía total, no hay ley, orden, respeto ni cortesía. Cuando se maneja, el panameño sale cada día a ver a quien insulta, a quien le mienta la madre, a quien le lanza vulgaridades, a quien le obstaculiza el paso, dejamos de comportarnos como seres pensantes, como seres humanos, para hacer lo que es propio y hacen los animales salvajes, agredirnos, matarnos y aniquilarnos, mostrar nuestro poder y supremacía, verdaderos animales cuya prioridad es sobrevivir a toda costa, sin importar a quien sacrificamos. El que maneja un auto en Panamá, puede manejar con seguridad un auto en el infierno, y lo PEOR de todo, es que nos sentimos orgullosos de este comportamiento. ¿A cuántas personas les hemos recordado la madre antes de llegar al trabajo? ¿A cuántas hemos dejado esperando en las líneas de segurida porque nosotros y nuestro auto tienen prioridad? ¿A cuántas nos les hemos metido por delante en un carril inexistente (tercer carril) porque yo como “buen panameño” me importa un chorizo que este prohibido? Tenemos un desmadre de país, hemos aprendido los unos de los otros, hemos hecho del “pueblo al poder” una forma de vida, somos un país malentizado, vulgarizado y lumpenizado.

Como puede un país ser pujante, competitivo y socialmente de avanzada cuando la delincuencia es una forma de vida. En Panamá, de acuerdo a información y cifras aparecidas en el diario La Prensa (04 mayo 2015) “existen entre 240 y 250 grupos de pandilleros y se estima el número de sus miembros activos entre cuatro y cinco mil”. El pandillerismo es el resultado de lo que tu como miembro de una sociedad, decides y quieres ser. Es tu desición, nadie obliga a nadie a ser delincuente, el pandillerismo es un conducta voluntariamente aprendida, como lo es el hábito del estudio. El gran problema del pandillerismo en Panamá, son aquellas “pandillas” que no están identificadas como tal, pues operan no en áreas marginadas ni donde habita la gente de bajos recursos. Hoy día nos enfrentamos a una nueva realidad, el pandillerismo campea en todas las clases sociales, incluso en áreas exclusivas, esas por donde desfilan los Lexus, los BMW, los Mercedes y por donde se pavonea la gente de saco y corbata. El pandillero y el pandillerismo, como actividad, como propósito, como fin, el de apropiarse de lo que no es suyo, cruzó avenidas, cruzó los barrios.  El pandillero común usa el cuchillo y la pistola, el encorbatado la corrupción. También es pandillero aquél que compra y vende consciencias, que se beneficia del amiguismo, de influencias para armar componendas que llevan al  enriquecimiento ilicito o para el beneficio de  desiciones judiciales, aquél que hace o permite hacer lo que no es legal teniendo como soporte un “clan” de afiliados y compinches.

La contraloría General de la República de Panamá reporta que un 47% de la población forma parte del llamado trabajo informal. Estamos hablando de 545,000 personas que no aportan nada, absolutamente NADA al progreso económico sostenido del pais. Son fantasmas de la llamada economía sombra, son oportunistas del día a día, gente que cambió la venta del momento, el dólar fácil del momento por el logro permanente que produce el aprendizaje, el estudio, la dedicación y el compromiso como ciudadano. Como progresa un país que arrastra pandilleros, delincuentes, oportunistas, vividores de la rebusca. El “pueblo al poder” en cuanto a sus acciones y manera de pensar y actuar, ha dado sus frutos. Lenta pero certeramente se han convertido en lo que siempre quisieron ser, en lo que aprendieron bien, en una carga, en mantenidos, en incompetentes, en delincuentes, en incapaces de contribuir con el desarrollo del país. La ecuación sigue siendo simple, el que roba es delincuente, el que NO aporta quita y el que quita, es una carga. Cuando sumamos a los pandilleros (tanto los comunes que roban con cuchillo como a los encorbatados que le roban al Estado) a aquellos que participan y viven de la economía informal o sombra, a los “ninis” y a todos aquellos que se benefician con razón o sin ella de subvenciones y “dinero regalado” ¿qué tenemos? Un pais postrado, sangrado, robado y saqueado por su propia gente, por su propio pueblo. Verguenza!!!

Para terminar, hemos heredado de este infame golpe militar, una plaga de “rojos” que no pierden la oportunidad de besarle la mano al comunismo fracazado, ese que sobrevive gracias a la estupides social de la que se rodea. Arrastrando ideologías desfazadas que con lo único con lo que han contribuido al mundo y a las sociedades, es con hambre, miseria, carceles y muertes. Una plaga de vagos, tontos útiles, o mejor dicho “inutiles”. Como odian el imperialismo, pero como aman el dólar, como lo saborean, como se emborrachan con el, como lo usan para comprar la pintura roja con la que pintorretean la ciudad en sus esqualidas manifestaciones, como añoran a Omar, a la dictadura, las ordenes emanadas del “cuartel central”, a la bota militar. Como arrastran en sus manifestaciones la bandera norteamericana, se la amarran al pie y caminan con ella en señal de menosprecio, pero el cobro, el pago por ser un “bulto” que camina con el cerebro atiborrado de ignorancia, eso si lo quieren en dólares américanos.

Hoy día algunos de estos “rojos” son finos, son analístas políticos, hablan de la corrupción presente pero como se olvidan de la corrupción pasada, o es que ya no se acuerdan de COFINA, ahora son finos al hablar, ya no gritan: “civilista visto, civilista muerto” ahora hablan de “pasar la página” Verguenza!!!! Verguenza!!!!

Llevar al “pueblo al poder” ha tenido sus riesgos y repercusiones, sobre todo cuando éste tiene el poder de proponer y aprobar leyes que resultan ser una catástrofe para la sociedad. Hoy día, por ejemplo, esta en juego la supervivencia de los jubilados y pensionados del país con la llamada la ley de “muerte” en donde el programa de invalides y vejez de la CSS, se quedará eventualmente sin recursos para hacerle frente al pago de las actuales y futuras jubilaciones y pensiones.  La pregunta del millón es, cómo pudo alguien proponer semejante ley y lo PEOR aun, cómo pudo ser aprobada por quienes se supone deben defender los derechos de los jubilados y pensionados. Cómo pudo ser aprobada a sabiendas que esta institución a sido saqueada por todos los gobiernos.

En vez de ser un país de avanzada que va en busca de su “destino manifiesto” lo que tenemos hoy día es un país con un “pueblo” mantenido, un país ingobernable que arrastra un pesado lastre social, un país que sucumbe, que va errante cual navio a la deriva, que se hunde por el peso de una pesada y corroida ancla forjada por nosotros mismos.

“La masa en rebeldia pierde toda capacidad de religión… lo característico de la masa u hombre medio es que sabiendose vulgar, tiene el derecho, el denuedo de afirmar su derecho a la vulgaridad y lo impone donde quiera. Vivimos bajo el brutal imperio de las masas, la urbe (ciudad) es la súper casa”. Ortega y Gasset

“Los altivos serán despojados…, los orgullosos violados…, los calumniadores silenciados…, la serpiente morirá por su propio veneno… El Vuelo del Halcón, Daphne Du Maurier

Ya les di mi teoría, ¿tiene usted otra?

 

Soy u convencido que "la historia se repite en espiral"  Será cuestión de tiempo para que este "pueblo al poder" se  meta en su casa, se acueste en su cama, usted le sirva la comida y los mantenga, porque estan convencidos que tienen derecho a TODO.

Soy un convencido que “la historia se repite en espiral” Será cuestión de tiempo para que este “pueblo al poder” se meta en su casa, se acueste en su cama, usted le sirva la comida y los mantenga, porque estan convencidos, que tienen derecho a TODO.

 

 

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