Panamá, el país del absurdo. Ahora con una comisión ¡absurda! 20 de diciembre de 1989

Miembros de la Comision 20 diciembre de 1989. Foto: Haciendo Universidad, USMA # 34

Miembros de la Comision 20 de diciembre de 1989. Foto: Haciendo Universidad, USMA # 34

No me canso de decir que este país, Panamá, es un país de paquin, de lo absurdo, de lo ridículo. No sólo se ha perdido el respeto por la aplicación de la ley, por lo que es justo, correcto, por la autoridad (que en este país es igual a un tinaco) y lo que es peor aún, se ha perdido el respeto por el derecho a pensar, a la inteligencia del ciudadano. No tengo duda tampoco en decir que se gobierna con el “supuesto” que todos somos imbéciles. Dicho de otra manera, se ha hecho de la imbecilidad una forma de gobierno. Ahora, como si no tuvieramos otros asuntos de que ocuparnos, hemos creado una comisión que tiene como propósito: 20 de diciembre de 1989

Los dejo con mi opinión, espero la disfruten como yo disfrute escribirla.

Recibo con asombro la noticia de la conformación de una comisión denominada “20 de diciembre de 1989” De acuerdo con lo  expresado por su presidente, el Rector de la USMA ingeniero Juan Planells, la misma tiene como objeto “sentar las bases para lograr la paz pública, el sosiego ciudadano y la reconciliacón que abre al país horizontes de armónico progreso” La comisión habla también de ir en busca del número, identidad y ubicación de las víctimas o de sus restos. Se habla de un objetivo principal, de memoria historica, reconciliación nacional y lo más importante de todo, se señala la autoría de los hechos motivo de la comisión, como producto de la “la invasión militar estadounidense a Panamá”

Creo que toda comisión es buena cuando busca el esclarecimiento de la verdad y cuando ésta, va a la raíz del motivo que propicia los acontecimientos investigados. Pero investigar media verdades no es sólo contraproducente, sino injusto. Es amañar la verdad a conveniencia de algo o de alguien.

No creo conveniente decir que esta comisión es extemporadea, por el contrario, cuando se trata de la vida humana, de su exterminio, su aniquilamiento individual o colectivo, toda acción que está encaminada en encontrar sus restos y conocer las circunstancias últimas, es loable. Y es loable que esta comisión se libere de la atadura de la extemporaniedad para caminar el riesgo que involucra toda investigación. No se por qué me viene a la mente paralelo al concepto de extemporaneo, el de prescripción del delito. Parece que en este caso: el de buscar: “la reconciliación nacional” considerando la “autoría” de lo que va a estudiar la comisión, no se aplicará ninguno de los dos conceptos. En verdad enhorabuena, pues soy un convencido que tanto la extemporaniedad como la prescripción de delitos, incluyendo los indultos, independientemente de que sean cometidos por civiles o militares, son actos de cobardia que los gobiernos civiles (títeres) utilizan para pagar favores, encubrir verdades, o para curarse en salud. Es el premio del verdugo sobre la victima. La victoria de la impunidad sobre el delito. El tiempo no exime a nadie de culpabilidad. Todo crimen debe ser pagado, de lo contrario nos convertimos en complices.

Así, establecido lo que busca esta comisión, en mi opinión, busca una reconciliación nacional a medias. La invasión norteaméricana a Panamá, no fue génesis, fue consecuencia, por lo tanto ésta es una comisión a medias, con una agenda que más que traer luces, produce sombras, pareciera entonces tener un objetivo particular, una agenda oculta.

No creo pertinente hacer historia de lo que fue la dictadura militar en Panamá. Cómo llegaron sus actores al poder y cómo se mantuvieron en el mismo es conocido de todos. Lo único que puedo aportar es que los militares “no hicieron todo lo que hicieron” solos, tuvieron a todo un “compinche” de civiles serviles a su disposición.

La invasión a Panamá fue en definiva un acto de guerra, y en toda guerra hay algo que se llama “casualty of war” traducido en buen Español: víctimas de la guerra. Tan dramático y trágico como suena. Pero parece ser que un señor, cuyo nombre me reservo por mi salud física y mental, blandiendo un machete en mano, se olvido que un país no le declara la guerra a otro sin primero medir las consecuencias. Y esto ocure cuando más que un militar consciente de las decisiones que se toman, te comportas como pandillero. Es acaso una coincidencia cuando se dice que las guerras las declaran los gobiernos pero la sufren los pueblos? Es acaso una coincidencia cuando se dice que la primera víctima de toda guerra es la inocencia?

Los Estados Unidos vinieron a cumplir una misión, lástima que éste señor y sus adoradores civiles no entendieron lo que es una misión desde el punto de vista militar y lo más importante aún, sus consecuencias. La invasión fue una respuesta a un acto de guerra, fue la respuesta al machete arrogante y desafiente.

Foto parcial tomada de revista publicada por La Prensa: Manuel Antonio Noriega de dictador a presidente.

Foto parcial tomada de revista publicada por La Prensa: Manuel Antonio Noriega de dictador a presidente.

Es relevante lo que pretende esta comisión del 20 de diciembre de 1989  Más relevante, para tener un contexto historico, sería darle una leída al Informe Especial: La Labor de la Comisión de la Verdad, Defensoría del Pueblo, 18 de Abril 2002 Este voluminoso libro presenta la realidad de lo que fue la dictadura militar (civiles incluidos) y su secuela de 110 personas desaparecidas y asesinadas, incluido el padre Hector Gallegos. Dice el Papa Francisco: “Que los pequeños agricultores reciban una remuneración justa por su precioso trabajo” ¿Qué curioso? esto mismo quería el Padre Gallegos. Que oportuno sería que la comisión extendiera su investigación para localizar también los restos de estas victimas. Traería igualmente “sosiego ciudadano”

Foto cubirta del libro: La labor de la Comisión de la Verdad. IInforme Especial. Defensoría del Pueblo, Panamá 2002

Cubierta del libro: La labor de la Comisión de la Verdad. Informe Especial. Defensoría del Pueblo, Panamá 2002

Formar parte de una comisión es bueno y encomiable cuando hay un propósito y no un transfondo.

Es mi opinión y sólo mi opinión, utilizando el derecho a expresarla cuando se trata de temas que son de relevancia ciudadana, que esta comisión es una propaganda en busca de algo, un acto de soberbia que busca satisfacer más que la verdad, un capricho. Esta “comisión” huele a izquierda, a un nuevo intento de notoriedad de una plaga de rojos heredados de la dictadura militar y que hoy día, nadie voltea a ver. ¡Ah soberbia!

“La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales, que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder” José de San Martín

 

Foto interior del libro: La Labor de la Comisión de la Verdad. Informe Especial. Defensoría del Pueblo, Panama 2002

Foto interior del libro: La Labor de la Comisión de la Verdad. Informe Especial. Defensoría del Pueblo, Panama 2002