Miedo, o tal vez más apropiadamente sinverguenzas.

Miedo

He leído con sumo interés el artículo Miedo aparecido en un medio escrito dedicado a las finanzas.

Como soy un convencido que el que calla, otorga, en esta ocasión, me es difícil quedarme callado. Quien lee este artículo definitivamente se lleva la impresión de estar ante un país, Estados Unidos y su ahora recién estrenado presidente, responsables de la peor tragedia a la que la humanidad se ha podido enfrentar. Se habla de miedo, dolor, terror, niños, indocumentados, deportartación, temor, destructor de familias, corazón de roca, etc…, etc…. Todo esto en una narrativa, de lo más dramática.

Pero vayamos por partes. Primeramente, que pensaría usted de lo siguiente: un día llega usted a su casa y se encuentra dentro tres hombres, tres mujeres y tres menores. Trata de sacarlos, de que entiendan que no pueden entar así porque si, pero llegan a su puerta diferentes delegaciones de “derechos humanos” que le dicen que no los puede sacar. Adicionalmente, como están dentro de su propiedad, llamemoslo “territorio” ahora usted los tiene que emplear, darles comida, educar a los menores, pagarles atención médica y medicinas. ¿Qué le parece? Pues bien, yo les tengo noticias, a estas personas se le llama intrusos y según el diccionario Larousse son definidos como: “que se introduce sin derecho en alguna parte” Para ser más concretos, cruzar fronteras sin documentación legal, no sólo te convierte en intruso, en un ilegal, sino que al violar las leyes que regulan el movimiento de personas a través de las fronteras, en un delincuente.

Y si bien las historias mencionadas en este escrito son ciertas, hay otras verdades que merecen ser explicadas. Parto de la premisa que por encima de los sentimientos, del drama existencial de aquellos que han nacido del lado equivocado de donde hubieran querido haber nacido, hay algo que se llama el cumplimiento de la ley. “Dura lex, sed lex” Que difícil, parece ser, nos resulta a nosotros los panemeños y a muchos otros entender esto.

Son miles de personas las que entran ilegalmente a los Estados Unidos a través de las frontera con Mexico, utilizando diversos métodos que no amerita explicar. Una vez logrado esto, entonces hay un patrón prácticado por estas personas y el cual trataré de explicar de una manera muy simple: una vez cruzada la frontera, un señor “ilegal” se junta con una señora “ilegal” y en cuestión de días la señora “ilegal” queda embarazada. Y luego de dar a luz, en cuestión de semanas, la señora, “ilegal” vuelve a estar embarazada. Y si bien es cierto el niño o niña son ciudadanos por haber nacido en los Estados Unidos, existe otra realidad, el padre y la madre siguen siendo ilegales y sujetos a la aplicación de la ley de deportación.

Aquí vale la pena explicar dos puntos, el primero, es que cada ida al hospital de la señora “ilegal” es pagado con programas de organizaciones, iglesias, para ayudar a personas necesitadas con dinero aportado por ciudadanos legales que pagan impuestos. Porque lo primero que hacen estas señoras “ilegales” al quedar embarazadas, es asesorarce de como dar a luz con el dinero de otro. Vaya un día domingo a cualquier Walmart y verá cientos de ilegales, en su mayoría mexicanos, acompañados de “sus señoras” embarazadas, rodeados de dos, tres, o cuatro niños. Y es que parece ser que estas organizaciones en defenza de los ilegales, les dicen, aconsejan, que al estar llenos de niños nacidos en los Estados Unidos, al tratar de ser deportarlos, pueden utilizar entonces la bandera de “separación de familias” como bien mencina el artículo y acusan al gobierno de Estados Unidos estar realizando. El segundo punto, tal vez más importantes, es por qué estas organizaciones, en vez de apadrinar los embarazos, por qué no les explican que un “ilegal” teniendo relaciones con una “ilegal” y dejándola embarazada, no cambia nada, ellos siguen siendo ilegales y candidatos a la deportación.

En el artículo, de forma muy dramática se dice: “Trump es el principal destructor de familias en EE.UU” Que tal si yo les digo que no es un asunto de Trump, es la aplicación de la ley.

Son muchas las opiniones sobre la posición de los Estados Unidos y las de su nuevo presidente en cuanto a los inmigrantes. Pero no veo a nadie comentar sobre lo que hacen los países de la región para evitar que estas olas de ilegales cruzen hacia los Estados Unidos. Y es sencillo saber por qué. Cada ilegal que cruza la frontera entre Mexico y los Estados Unidos, ya sea de Mexico, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, por mencionar algunos, es un dolor de cabeza menos para los gobernantes de estos países. Uno menos que mantener, que darle trabajo, vivienda, que educar, que alimentar, que darle tratamiento medico. La mentalidad es clara, que sea otro el que se la dé con los recuros, entiendase dinero de otro, en este caso, del ciudadano de los Estados Unidos que paga impuestos. Que sabroso, así yo también quiero ser presidente de uno de estos países. Hay pueblos en Mexico completamente desiertos, los pocos habitantes que tiene te dicen que ellos no hacen nada, no producen nada, solo esperan los “verdes” que les mandan sus “carnales” los que estan del otro lado de la frontera, indocumentados, todos los meses. Que sabroso es vivir así.

Yo si creo que los niños nacidos en los Estados Unidos de padres “ilegales” tienen su “status” y debe ser respetado. La solución es simple, que se regresen con sus padres a sus países de origen y cuando tenga mayoría de edad, capacidad de tomar desiciones, regresen a los Estados Unidos, son ciudadanos. O que sean dejados con familiares legales en Estados Unidos. Los únicos responsables de la situación son sus padres. En cuanto a los miles de niños conocidos como los “dreamers” que fueron llevados ilegales por sus padres ilegales, merecen oportunidades y en estos hay que trabajar.

Lo primero que hay que hacer es explicarle a estos señores es que son intrusos, han violado la ley y hay consecuencias para los que violan la ley. Y que aquellos que los defienden, son tan oportunistas como ellos. Los únicos responsables de su ignorancia y de sus consecuencias son ellos y los sinverguenzas que los apadrinan.

Al final del día, hay en todo esto una pregunta obligada: ¿Por qué ganó Donald Trump la presidencia de los Estados Unidos? Miremosnos nosotros, los panameños, en cuanto a lo que estamos haciendo con la inmigración en este país, en el mismo espejo. Algún día este relajo, este negocio llamado Crisol del Razas, nos saldrá caro y pagaremos con creces las consecuencias.

Miedo1