Tenía pendiente subir estas fotos tomadas un día Sábado en el mercado de la ciudad de Boston. Estoy convencido que lo que cosecha un pueblo para su consumo, es reflejo directo de la calidad de los recursos utilizados para producirla. Y si bien la tierra debe tener las condiciones óptimas, la mano del que siembra le dá tal vez algo mucho más importante; carácter, valor y un beneficio común.
Cuantos olores se mezclan en este mercado, cuantos colores se confunden en todas las mesas, cuanta armonía y propósito, una delicia al paladar y una fiesta para la vista.

Con seguridad en cada cosecha hay una herencia, un sentir, el rasgo cultural del que la sembró, una secuencia generacional de experiencias y por sobre todo, un cúmulo de pensamientos y un manojo de sueños.
Gracias a todos los que visitan la página y por los comentarios. Pronto estaré subiendo fotos de la familia y algunas otras que amablemente algunos colaboradores y amigos me han hecho llegar. Y recuerden: “in bocca chiusa non entrano mosche”.






















